SÍMBOLOS DE LA INSTITUCIÓN

 

EL ESCUDO

El escudo visualiza el contenido del himno, y los dos están en estrecha relación.

En su parte superior y dentro de la cruz, signo de la redención y salvación obrada por Jesucristo para todos los hombres, la unión del más puro amor, el abrazo de Cristo y Francisco e identificados en las llagas de sus manos.

En su parte media el sol ardiente que expande sus rayos energizantes que identifica la zona caribe y hace referencia al cántico de las criaturas: "Hermano sol", y es crisol, símbolo de la sabiduría.

La parte inferior expresa el valor del agua por el río y por el mar en que sus tajamares, como cuchilladas, se adentran en el mar haciendo de la navegación y de la pesca parte de la vida del pueblo barranquillero.

Con una gran cinta en su lema: "fuego ardiente" y en sus extremos el nombre de: "Colegio San Francisco".


LA BANDERA

La bandera del Colegio San Francisco es el símbolo de la firmeza, del carácter serio, de la pujanza del colegio católico que plantea los postulados del cristianismo a la manera de nuestro seráfico Padre San Francisco de Asís.

Los colores significan:

El blanco simboliza la pureza espiritual con que debemos guiar a nuestros jóvenes. Este color es el eje conductor de los otros tres y por lo tanto va acompañado del símbolo del cristianismo en memoria de nuestro redentor.

El rojo es el color fundamental de la luz. Luz que habrá de iluminar el camino en pos de la ciencia. Es de personas arriesgadas recorrer ese trayecto y por lo tanto, el triunfo será grato cuando se consiga llegar a la meta, con incandescencia, con entusiasmo, con ardor, con la alegría que nos impregnó Francisco de Asís.

El verde simboliza la savia que nutre nuestra vegetación, nuestras ilusiones, nuestras esperanzas. Esperanzas depositadas en nuestros alumnos, esperanza que nos guía a cultivarlos con amor, con sinceridad, con honestidad y con sacrificio.

El azul significa soberanía: Con el vigor del cielo y el mar, nuestra Colombia necesita seres humanos que la amen, que la defiendan, que la representen dignamente.

Esta es nuestra bandera; resume la pureza, la luz, la naturaleza y la soberanía; ingredientes necesarios para repetir el eco de Francisco: "Paz y Bien".


EL HIMNO

El Colegio San Francisco, con su envidiable planta física campestre, ubicada en una zona privilegiada a escasos diez minutos de la playa, mira más a la ciudad del futuro que a la actual. En este medio, la ciencia y el estudio se convierten en placer para el espíritu y en salud para el cuerpo. Las niñas y los jóvenes crecen en conocimientos, avanzan en vigor corporal, aumentan el poder de su mente y ensanchan el corazón hasta sentirse totalmente preparados para acceder a la educación superior en la universidad y para ocupar un sitio honesto en la exigente sociedad de hoy. Y esto lo consiguen a la sombra tutelar de Francisco de Asís, expresada por la orientación que los franciscanos imprimen al Colegio bajo los ideales de Paz y Bien.

En la propuesta, se destacan aspectos positivos que constituyen el ideal del estudiante del San Francisco. Algunos elementos son comunes y pueden aplicarse a todos los colegios. Pero hay otros que se fundamentan en la filosofía franciscana vivida inicialmente por los primeros discípulos de San Francisco y luego consagrada en los escritos de los grandes pensadores de la Orden, encabezados por San Buenaventura: ellos son: amor a Dios, al Hombre y a la Naturaleza.

Se quiso acentuar en la letra, la situación geográfica y climatológica, teniendo en cuenta los elementos adjuntos al mar como playa, brisa, barco, puerto, río, arroyo, sol ardiente, faro, rumbo norte... en fin, lo que hace que el himno sea para nosotros. Pero igualmente estos elementos se contrastaron con los valores y los ideales que se propone el estudiante del San Francisco. Ejemplo son: el crecimiento en virtudes, verdades y anhelos en la fuente del saber, el amor, la fe, la paz el bien y la excelencia como meta para llegar a la perfección.

Aunque la letra se compone del coro y seis estrofas (que en realidad son tres), se concibió así por dos razones: la primera, expresar con un poema completo los ideales que van a comprometer a los jóvenes y a crearles tradición cuando se lo aprendan de memoria y lo mantengan en su mente y en su corazón como alumnos y exalumnos. La segunda, con el fin de evitar la monotonía al interpretarlo porque indistintamente puede elegirse la estrofa o las estrofas que se deseen para cada ocasión.

La música fue compuesta para el alcance de la voz media, de modo que las niñas, los niños y los jóvenes lo interpreten dentro de una gama que fácilmente se acomoda a sus capacidades sin necesidad de hacer máximos esfuerzos para cantar las notas agudas y las profundas. Igualmente la línea melódica ofrece la posibilidad de entonarlo sin acompañamiento de instrumentos, puesto que no presenta cambios de difíciles tonalidades ni alteraciones complicadas. En síntesis se buscó hacer un canto alegre, vigoroso, expresivo y de fácil asimilación, corporal, para el oído y la voz, y espiritual, para la mente y el corazón.

Cuando se ejecuta en forma instrumental o con acompañamiento de piano u órgano, es fundamental la introducción, que invita y predispone para su correcta interpretación.

El himno, tanto en su letra como en su música fue compuesto por Fray Rubén Darío Vanegas Montoya ofm., aprobado en sesión del Consejo Directivo del 26 de agosto de 2005 y ratificado por la Resolución de Rectoría No. 004 de la misma fecha.

Nuestra página Web se inicia con la ejecución armónica del himno en partitura para piano, grabada bajo el programa Encore.

 

(Letra y música de Fray Rubén Darío Vanegas Montoya)

Como arroyo que corre atrevido
Hacia el río que cruza a la mar,
De Francisco busquemos unidos
El más grande y sublime ideal.

Salve claustro, regalo del cielo
Donde el niño desea crecer
En virtudes, verdades y anhelos,
En la fuente sin par del saber.

Salve tierra, glorioso linaje,
Brisa y cielo de playa y de mar,
En tu ardiente y hermoso paisaje
Imposible olvidarse de amar.

Nuestro barco se aleja del puerto
Porque quiere otros vientos hallar,
Rumbo al norte y por un mar abierto,
De Francisco su luz alcanzar.

Como faro que luce en la sombra,
Cual antorcha de amor y de fe,
Tornarán nuevamente a Colombia
Los valores de Paz y de Bien.

Sol que alumbra el camino seguro
Y calienta con llamas de amor,
Nos invita a encontrar el futuro
Para hacer nuestro mundo mejor.

Excelencia es la meta sagrada;
Juventudes: debemos llegar!
La exigencia de cada jornada
Es la ruta que lleva a triunfar!

 

 

Volver